Colaboraciones,  Mi fábrica de (los) sueños

Iris… (La niña de mis ojos)

Recordar esta autora, porque con tan sólo 13 años (ahora 14 recién cumplidos), es la autora de este fantástico poema. Poema ganador de un primer premio en la localidad de Lasarte-Oria (Guipúzcoa). Además es la ganadora del primer premio del mismo certamen en la categoría de cuentos con «El ladrón de sueños».

Ah! Y como dato curioso… ES MI PRIMITAAAAAAAAA!!!!!!!!
(Orgulloso de ti, Enana)

Explicación de la autora, para llegar a entender lo que ha querido transmitir con el poema, que os dejó a continuación:

«Tenéis que entender que la poesía esta contando una historia. En realidad el niño no es un niño, me refiero a que es una persona joven que aún no ha empezado a vivir y que tiene mucho por delante. Bien, pues entendido este concepto, sigamos. Cuenta que este «niño» se enamora por primera vez, y pasa el tiempo y es perfecto y… blah blah blah. Pero la relación se acaba.

El húmedo jardín y la lluvia cayendo sobre él, le recuerdan a esta persona, aquellos tiempos… Lo recuerda con melancolía y un poco de dolor. Se empieza hacer preguntas y llega el momento en que se da cuenta que tiene que dejar de sufrir, que tiene que pensar que no le hace falta ese final de cuento de hadas y entonces se da cuenta que tiene que disfrutar de aquellos recuerdos, que tiene que disfrutar de la lluvia sonando en el húmedo jardín. «

LA LLUVIA SONABA EN EL HÚMEDO JARDÍN

Por la ventana
el niño miraba
¡Plin, plin, plin!
¡Tin, tin, tin!
La lluvia sonaba
en el húmedo jardín.

Los días lluviosos
se veían sosos
como durmientes osos.

Los enamorados se besaban
en el húmedo jardín.
No es tan malo el agua
como el niño soñaba,
no es tan malo el amor
como el niño pensaba,
no es tan malo al menos,
en el húmedo jardín.
Porque los sentimientos
fluyen en el agua
y la lluvia besa al amor,
¡Plin, plin, plin!
¡Tin, tin, tin!
La lluvia sonaba
en el húmedo jardín.

Si la lluvia no parara,
y el amor se esfumara,
si todo se acabara,
siempre quedaba,
la lluvia sonando
en el húmedo jardín.
Si tú te quedaras
triste soñando,
si yo no te amara,
siempre quedaba,
la lluvia sonando
en el húmedo jardín.

Tampoco te hace falta amar,
tampoco te hace falta soñar
con un final feliz,
y en el comer perdiz,
mientras la lluvia sonase,
en el húmedo jardín.

No tengo una idea clara del querer,
no tengo una idea clara de que ser,
no tengo una idea clara de a que temer,
no tengo una idea clara de que tengo que ver,
pero tan malo no puede ser nada
si la lluvia sonaba
en el húmedo jardín.

¿Por qué la lluvia no paraba
si todo alrededor se desmoronaba?

¿Por qué el niño miraba
si en el jardín no había nada?

¿Por qué la lluvia causaba
ese sentimiento en nuestro interior
que siempre se asociaba al dolor?

¿Por qué no encontraba
una buena contestación?

¿Por qué algo tenia
que encontrar?

¿Por qué no disfrutaba
con la lluvia sonando
en el húmedo jardín?

¡Plin, plin, plin!
¡Tin, tin, tin!
La lluvia sonaba
en el húmedo jardín.

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