Críticas Literarias,  Mi fábrica de (los) sueños

Dos lecturas para relativizar

Dos lecturas para relativizar -MiFaDeLoSu-

El mundo amarillo

Había pensado comenzar estas líneas escribiendo que es un libro más, sobre lo vivido o experimentado por una persona que afronta el cáncer desde una temprana edad. Pero cada vez que terminaba de leer una de sus doscientas veintiocho páginas, tenía la sensación, que ese comienzo no hacía en absoluto justicia a un autor, que se ha aventurado en contarnos su dura experiencia, analizando de una forma espectacular, lo sufrido con una enfermedad que a día de hoy, continua estando tan presente en nuestro entorno.

Así que doy comienzo a opinar sobre la obra, con la última frase del libro: «Y recuerda: Si crees en los sueños, ellos se crearán.»

Un libro muy diferente, me atrevería a decir que incluso especial, en el que a través de un paralelismo entre dos mundos, con y sin cáncer, el autor nos introduce de forma reflexiva, en los diferentes aspectos de la vida. Cada experiencia sentida por el autor en diferentes momentos de la enfermedad, se transforma en una reflexión traspolable a diferentes ámbitos de la vida.

Para empezar, la pérdida, la amputación de una de sus piernas, le sirve al escritor para introducirnos en una reflexión sobre conceptos tan reales y palpables, como el duelo, el apego, la superación o la relativización de las circunstancias. Hoy en día conceptos ligados a sentimientos, difíciles de sentir, canalizar e incluso me atrevería a decir difíciles de sobrellevar.

Como contra, mencionar, que el libro puede perder cierta intensidad en su recta final para algunos de los lectores, ya que el autor se centra en el concepto de los amarillos. Concepto que se transmite al lector, con total pasión por parte del autor, pero que quizás, las personas que no han sentido este adjetivo tan peculiar de una manera tan cercana, puedan sentir añoranza por capítulos anteriores, que si crean esa sed de continuar con la lectura

De todos modos, un libro totalmente recomendable, sin ningún género de dudas.

 El vendedor de sueños

Esta vez, voy a resaltar el Prefacio, lugar en el que el autor decide definirse y con el que me he sentido plenamente identificado, como persona que se aventura en el mundo de la escritura. Si estáis inmersos en alguna otra lectura, podéis echar una ojeada a dicho apartado, y continuar con el libro en cualquier otro momento.

El comienzo de la historia se enmarca en una azotea, con un suelo frío y lejano como telón de fondo. En él, se encuentra una persona debatiéndose entre la vida y la muerte. Entre precipitarse al vacío, o agarrarse a la vida. En ese momento de intimidad única, es cuando hace acto de presencia, nuestro carismático protagonista: un «vendedor de sueños«. Que concepto tan bonito, ¿Verdad? Alguien que, a priori, se dedica a vender sueños – ¿Donde hay una empresa así?

De este modo tan particular, da comienzo esta historia, con un protagonista diferente, que no deja indiferente, nunca mejor dicho, al resto de protagonistas, y menos aún, al intrépido lector, que decida adentrarse en este libro tan especial.

Un libro, que atrapa en su recta final, al contrario que sucedía con «El mundo amarillo». Las enseñanzas sobre la relativización, que ponen título a éste post, se originan en su ultimo apartado, por lo que aconsejo ser pacientes con el ejemplar, y no abandonar a la primera de cambios.

Un libro que tiene mucho que ofrecer, sobre la relativización a la que hacía refería anteriormente, y a las aspiración personales y laborales que invaden a las personas en un mundo como el de hoy, tan estresante e inconformista. Mundo, este último, en el que nos vemos envueltos y del que es muy difícil escapar.

Carlos Ramajo para –MiFaDeLoSu

 

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