Crecimiento Personal,  Mi fábrica de (los) sueños,  Reflexiones

Sin filtros

Processed with MOLDIV

Definitivamente el filtro ha llegado a nuestras vidas para instaurarse de modo permanente y lo hace además, de una manera muy sibilina. Una curiosa herramienta que nos permite,de una forma muy sutil, alterar una imagen captada con objetivos dispares de modo que a través de los diferentes filtros existentes podemos resaltar, alterar o incluso transformar una instantánea hasta el punto de modificarla mostrando algo que no se corresponde, en ocasiones, en absoluto con la realidad.

La historia de la humanidad siempre se ha caracterizado por diferentes épocas y se recuerda por aquellos hechos históricos o acontecimientos que cambiaron el curso de la misma cuando incluso nada ni nadie apostaba por ellos. Con las generaciones sucede exactamente lo mismo, se caracterizan por ciertos modos de vida o ciertas particularidades inexistentes hasta el momento que consiguen diferenciar unas de otras. Bien, pues esta generación desgraciadamente se diferencia del resto por el exclusivo, o excesivo en el mejor de los casos, culto a la imagen. Un culto a la imagen física que obvia, relegando a un puesto casi inexistente, la parte más importante y fundamental de la existencia humana: La mente, la formación intelectual o cultural y con ellas los valores y principios que tanto han costado a nuestros antepasados alcanzar a lo largo de los siglos.

Del mismo modo que modificamos nuestras mejores fotografías con mil y un maravillosos filtros para exhibir una imagen un tanto irreal, mostramos a nuestras amistades, o simples «followers» de las diferentes redes sociales en las que nos exponemos, una personalidad y un estilo de vida que en absoluto muestran o se corresponden con la realidad.

El gran error de nuestros tiempos, nuestra generación.

Mostramos una imagen de nuestra manera de vivir casi perfecta pero irreal, falsa e incluso en no pocas ocasiones demasiado superficial, olvidando que lo genuino esta en la imperfección. Una representación – no se me ocurre término más idóneo para la ocasión –  idílica o paradisiaca de la mejor versión de nosotros mismos que dista mucho de una realidad que pocos alcanzan a descubrir. Pero este hecho precisamente tiene un alto costo, un precio que tarde o temprano tendremos que pagar porque cuando algo carece de autenticidad, en algún momento, cae por su propio peso dejando en este caso, un bonito y magnifico empaquetado de un producto caro y defectuoso carente del valor que prometía dicho «packaging», término tan en boga hoy en día en el grandilocuente marketing comercial.

La solución a tanta dosis de irrealismo es sencilla, si decides exponer tu vida o parte de ella, que cuánto menos sea real. Si no, tarde o temprano, te darás de bruces con la cruda y auténtica realidad: Una vida repleta de fantásticas fantasías pero rebosante de un vacío existencial inexistente.

Vive la vida que quieras vivir, por supuesto que sí, pero que esta no esté condicionada por la que más «likes» vaya a reportarte. Ya lo decía Décimo Junio Juvenal en la antigua Roma: «Mens sana in corpore sano«. Cultiva y cuida tu cuerpo, pero no olvides tu mente y junto con ella, tú alma.

Carlos Ramajo para –MiFaDeLoSu

One Comment

¿Te ha gustado el post? ¡Deja un comentario!

Translate

¿Te gusta el Blog? ¡Hazlo saber en tus redes! O síguenos en ellas... ;)

A %d blogueros les gusta esto: