Descubriendo Mundo,  Mi fábrica de (los) sueños,  Milán

Ver sin entender

Hoy voy a realizar una defensa a ultranza de una profesión. Una profesión que suele conllevar consigo una pasión: La historia. Y que mejor profesión para hablar de ella que esa que nos hace de profesores improvisados, como si en una escuela nos encontráramos pero con un escenario muy diferente lejos de las sobrias y frías aulas que todos conocemos. Hoy voy a hablar de los guías turísticos.

Así es, personas que se dedican fervientemente a transmitir los conocimientos que, no sin esfuerzo, han adquirido a lo largo de los años a todas aquellas personas que quieren saber un poco más sobre la historia de un lugar, una persona o un simple pero valioso objeto.

¿Cuántos de nosotros hemos visitado a lo largo de nuestros múltiples viajes, un país repleto de magníficos monumentos sin ser conocedores de lo que realmente significó en su momento dicha edificación? Es curioso como somos capaces de pegarnos sesiones maratonianas para ver, y sobretodo obtener una instantánea para nuestras queridas redes sociales, todos los monumentos de un lugar simplemente por el hecho de decir “yo estuve allí” sin preocuparnos por la historia real y auténtica que hay detrás de ese lugar tan característico.

Es aquí, en este punto, donde hoy pretendo hacer reflexionar a modo de crítica al lector con una simple cuestión ¿De que nos sirve tomar mil y una fotografías, si seguimos ignorando lo realmente importante del lugar, su historia? Si lo que realmente queremos es una foto, tan solo hay que acudir al buscador más famoso del mundo: San Google. Y si lo que pretendemos es obtener una prueba evidente de nuestra presencia en el lugar, cualquier programa del estilo Photoshop nos facilitará la ardua tarea sin robarnos el “aquí y ahora“.

A la conclusión que hoy me gustaría llegar es la siguiente: Quizás, sea más productivo desde el punto de vista cultural, visitar menos puntos de interés pero aquellos que seleccionemos por lo menos, además de la ansiada y famosa fotografía, nos aporten una pizca de riqueza cultural. Para ello, aparte de una adecuada documentación antes de acudir al lugar (esto no siempre es viable debido al frenético ritmo de hoy en día) la mejor opción es siempre optar por un guía cualificado y oficial. También existen en este mundo de actual modernidad y tecnología, aparatos tan peculiares como las audio guías, una posibilidad normalmente más económica pero que estará lejos de la posibilidad de interacción que nos brinda una persona de carne y hueso con sus respectivas experiencias de vida. Experiencias vitales que ninguna tecnología hasta el momento ha sido capaz de proporcionar.

La próxima vez que acudáis a uno de estos lugares tan bellos que nos brinda la propia historia de la humanidad, no intentéis visitar mil y un lugares de manera precipitada para la ganar la ardua y difícil carrera de viajar más que el resto de la sociedad, tan solo preocupante de vivir y sentir a través de la historia aquellos que tengas la ocasión de ver. Recordar esta pequeña reflexión e invertir en enriquecer vuestra visión del mundo.

Carlos Ramajo para –MiFaDeLoSu

 

El video que se muestra en este post esta íntegramente filmado con el siguiente producto:

 

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