Desarrollo Personal,  Mi fábrica de (los) sueños,  Reflexiones

La importancia de un (simple) sentimiento

Vivimos en una sociedad muy competitiva, extremadamente competitiva. Donde tener dos carreras y algún que otro Máster, hoy en día, no significa nada. Exceptuando ser una generación altamente cualificada y preparada, para casi cualquier puesto de trabajo. Solo hay un problema, de momento, no existen tantos puestos de trabajo, que requieran tan alta calificación.

Podría centrar esta reflexión, en uno de los grandes problemas que acontecen hoy en día, pero no. Esta reflexión, va un poco más allá. Trata sobre eso, que no te enseñan en la escuela, desgraciadamente. Esta inquietud, gira en torno a las emociones. Y te preguntarás ¿Las emociones? Sí, emociones, eso que continuamente experimentamos, y no nos detenemos, ni siquiera, a analizar. Por no mencionar, el hecho de sentir plenamente la propia emoción.

Qué difícil es, en ocasiones, canalizar un sentimiento ¿Alguna vez os lo habéis planteado? Sobre todo aquellos, que nos golpean fuerte.

Aquellos, que hacen que te repliegues a ese mundo interior, en el que todo es más sencillo, y nada ni nadie, alcanza a tocar ese pequeño músculo, llamado corazón, lleno, ya de por sí, de corazas a modo de fuerte impenetrable. Como aquellos bastiones de tiempos lejanos donde las armas más poderosas eran flechas, ballestas y catapultas, dirigidas por valerosos guerreros, que desconocían su fatídico final, el cual, no les impedía poner hasta su último aliento, en favor de una noble causa.

Frustración, decepción, alegría, tristeza, euforia, añoranza, apego… y un sin fin más, que probablemente hayas sentido más de una vez, sin saber exactamente, qué es lo que te sucedía.

Es curioso, somos capaces de calcular, mediante una formula matemática, la distancia entre el sol y la tierra, a que velocidad viaja la luz, o incluso a que distancia, en años luz, están situados diferentes astros de la galaxia, pero incapaces de conocer, algo tan simple, como lo que sucede en nuestro interior, nuestro foro interno. Y lo que es aún peor, no tenemos la capacidad de canalizar, las emociones que condicionan, continuamente, nuestra vida, sin ni siquiera ser conscientes de ello.

"Nos educan, desde la infancia, en diversas materias, pero ninguna, nos prepara para la compleja o difícil tarea, de canalizar, incluso analizar, nuestro foro más interno." -MiFaDeLoSu-

El sistema de educación actual, nos instruye en el maravilloso arte del cálculo y los conocimientos generales o culturales, pero, ¿Qué sucede con el cálculo, y sobre todo el impacto, de las emociones? ¿Quién lo muestra? Algunos al leerme, habréis respondido, casi a modo de resorte, ¡La vida!

No, siento deciros, que no estoy de acuerdo. La vida, las experiencias o las vivencias, nos harán sentir emociones, pero en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera seremos consciente de la verdadera naturaleza u origen de la propia emoción que sentimos o padecemos en cada momento. Y lo que es más inquietante aún, cómo o cuál es el método idóneo para mitigar y canalizar, ese, o esos sentimientos.

Aprender a canalizar los sentimientos, es una tarea difícil, compleja, y que requiere un conocimiento de uno mismo, un conocimiento propio, muy exhaustivo, que no muchos se aventuran a realizar, ya que conlleva un gran esfuerzo personal, que no siempre, estamos dispuestos a tolerar.

Rabia, tristeza y fustracción, por ejemplo, son tres sentimos difíciles, difíciles de detectar, de llevar a buen puerto, y más aún, de Re-Orientar de una forma eficaz, adecuada y productiva. Y sí, he dicho productiva, ya que también son conceptos que potencian virtudes tan maravillosas, y dispares a su vez, como la imaginación, la creatividad, o la propia superación personal.

Solo aquellas personas, que aceptan éste reto de sentir y canalizar, son capaces de crecer interiormente, de una manera exponencial, de tal manera, que su propia esencia se transforma de manera increíble, obteniendo como resultado, un mejor conocimiento y una mejor versión de si mismos.

Si quieres alcanzar esa sensación de saber quien eres, y lo que es más importante aún, conocer a donde te diriges y que es lo que quieres en tú vida, empieza por comprender que es lo que sucede dentro de ti. Siente cada emoción, todas y cada una de ellas, analiza el origen de las mismas, y finalmente, aprende a canalizar el sentimiento que sientes en cada momento, como consecuencia de las circunstancias que previamente has analizado.

El conocimiento de ti mismo, te dará las respuestas, que tanto ansias conocer, y no hayas.

"Que tus derrotas sirvan, siempre, para fortalecerte." -MiFaDeLoSu-




Carlos Ramajo para -MiFaDeLoSu-

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