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¡Afronta la vida!

Haz frente a las situaciones, ¡Afronta la vida!.JPG

La vida tarde o temprano nos situa frente a situaciones incomodas, desagradables o violentas. Afrontar estas situaciones o no hacerlo, es lo que marca del mismo modo que lo hace el segundero de un preciso reloj suizo, el crecimiento personal de las personas.El pasado, inevitablemente y en ocasiones lamentablemente, forma parte de tu presente. Siento decirte, que también te lo encontraras en tu futuro. ¿A que me refiero con esta afirmación? A que siempre van a existir situaciones que nos pongan parte del pasado, de una forma u otra, frente a nosotros. Situaciones tan sencillas como los denominados re-encuentros incomodos. Un ex compañero de clase o trabajo con el que tuvimos problemas, un familiar al que hicimos sufrir, una ex pareja con la que no fuimos sinceros… Diferentes personas, con diferente relación, con las que terminamos de una manera que a día de hoy, la aproximación se torna cuanto menos incomoda.

Ante este tipo de encontronazos, normalmente inesperados, tenemos dos simples opciones: Huir o Afrontar.

  • Huir: Huir, la humillante y decepcionante huida. La opción más sencilla, fácil y cómoda, pero también la más cobarde. Por lo general, suele ser un claro y evidente síntoma de inmadurez personal. Además, decantarse por esta opción conlleva riesgos personales con un valor muy elevado, ya que la inseguridad invade a la persona que acostumbra a utilizar el «escape» como solución ante situaciones complejas, violentas o difíciles, sin olvidar la incapacidad futura de determinación ante hecho similares.
  • Afrontar: Afrontar o encarar las situaciones comprometidas, es la opción más difícil y dura, pero finalmente también la más valiosa. Tener la suficiente capacidad personal a la hora de hacer frente a circunstancias complejas o no, depende en gran medida de las veces que hayas optado por la opción de afrontar las mismas en el pasado. Cada vez que tomas la decisión de ser valiente, sin ser consciente de ello, adquieres nuevos y valiosos recursos que te llevaran, primero a no temer este tipo de acontecimientos, y segundo a confrontar sin coste personal las situaciones no tan agradables, o que preferiríamos obviar, de un modo cuanto menos digno.

Limitarte tus opciones de vida por no afrontar una circunstancia, una situación o a una persona es un problema, un grave problema. Posiblemente sea de las peores cosas que te pueden suceder en tú vida, ya que impide un avance natural como individuo realizado. Por no hablar de la frustración que se experimenta al no ser capaz de «dar la cara».

Cuando esto sucede, tienes que ser consciente que decides ligar tu comportamiento al miedo, y con él instaurado en ti, tu seguridad y la de los que te rodean, al verse afectados por tus determinaciones, se ve directamente dañada y menoscabada. Al mismo tiempo, tu honorabilidad, y al igual que sucedía con la seguridad también el de las personas cercanas a tu persona, se ve degradada.

Esta en ti, única y exclusivamente en ti, resolver el tipo de persona que quieres ser en la vida. Puedes optar por el continuismo de un corazón cobarde, rehuir esa mirada que tanto te intimida o avergüenza y con ella perderte un mundo de cosas por vivir, o puedes ser valiente, crecer como persona, reforzar tu propia autoestima, dignidad, y sentir que el mundo esta bajo tus pies, y no sobre tu cabeza.

Ahora, como en la mayoría de la ocasiones, tú decides: ¿Eres o no una persona valiente?

Carlos Ramajo para –MiFaDeLoSu

 

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