La soledad tras una ruptura

La soledad es un término hoy en día asociado equivocadamente a la tristeza o melancolía. De hecho si buscas sinónimos en el diccionario de soledad, estos último aparecen como opciones alternativas al concepto. Un Concepto totalmente desprestigiado por una sociedad, la actual, de compañía virtual donde la conexión entre personas se realiza mediante un smartphone en lugar de un cara a cara más autentico y personal.

Pero… ¿Por qué es necesaria?

La soledad es un punto y aparte. No es un punto final. Es un periodo necesario para  comprender, asimilar y aceptar cambios. La soledad es el espacio de tiempo que uno se toma para respirar profundamente y así poder reencontrarse, reinventarse y resurgir.

Te propongo un ejercicio. Piensa en la canción con más sentimiento que hayas escuchado nunca. La poesía con más alma que hayas leído jamas o el libro con más esencia que haya pasado por tus manos. Las obras con mayor autenticidad de la historia, se crearon en momentos en los que sus autores se encontraban en soledad.

Es una etapa imprescindible para analizar lo vivido y de este modo no cometer errores pasados en el futuro. Es una época para conectar con uno mismo. Es un momento de reflexión donde debe de existir un espacio dedicado a encontrarse con un mismo con un objetivo fundamental: El autoconocimiento. La soledad es sin lugar a dudas un viaje hacia el desarrollo personal para alcanzar mayor seguridad individual y mayor madurez.

La soledad bien utilizada y canalizada es un lugar perfecto para desarrollar la creatividad a través de la inspiración. Es un paso previo y necesario para dar rienda suelta a nuevas aventuras, descubrir inquietudes que desemboquen en proyectos ilusionadores o reestructurar sueños que una vez pasaron de casi materializarse a desvanecerse.

La soledad es el periodo perfecto para ajustar brújula con la intención de buscar nuevo norte.


¡Sé exigente! En el amor, no valen las medias tintas. Un amor a ratos no es amor. Es una respuesta al hecho de no saber estar sin una persona al lado. Ante este tipo de relaciones, elige la soledad como compañera de viaje. Utiliza este periodo como herramienta de aprendizaje y crecimiento personal.

¡Saborea, disfruta y vive! Porque en un futuro, sentirás anhelo recordando esa etapa en el que realmente, también eras muy feliz estando en soledad.

Recuerda. En los periodos o etapas de soledad es cuando se producen los cambios personales más importantes.

Y cuando vivir en soledad no sea un problema y decidas dar por terminada esa fase, será porque realmente quieres emprender un viaje junto a otra persona y no por tener miedo precisamente a ese concepto tan equivocado y desvirtuado llamado SOLEDAD.

 

Carlos Ramajo para –MiFaDeLoSu

 

 

 

Comments (10)

[…] decir que no puedas celebrarlo, no. Si en estos instantes te encuentras en una de esas etapas de soledad, te animo, te aconsejo e incluso te “empujo” si hace falta, a que lo utilices para crecer y […]

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[…] dichos vínculos sin haber realizado un ejercicio básico e imprescindible con anterioridad: El de conocerse a uno mismo. A esto deberíamos añadir que, en la mayoría de los casos, nos aventuramos a tener una relación […]

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[…] En definitiva, una relación que no avanza, que no crece en la misma dirección, es una relación muerta. Lo que en el argot médico se denomina, como muerte cerebral. Haciendo un paralelismo con el campo de la medicina, la muerte cerebral consiste en, y cito textualmente: “Perdida en forma total e irreversible de las funciones cerebrales aun si permanece con actividad cardíaca y ventilatoria gracias al soporte artificial en una unidad de cuidados intensivos”. Es decir, exactamente igual, que una relación que ha llegado a su fin. Relación, donde sus protagonistas siguen unidos compartiendo una deriva mutua, incapaces de tomar duras decisiones, pero necesarias, por no afrontar nuevos horizontes debido a un apego, en ocasiones tóxico, o simplemente por el famoso y tan temido, miedo a la soledad. […]

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[…] Viajar, es irse a otro lugar, poner tierra de por medio y alejarse de todo y todos, para encontrarse a uno mismo. […]

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[…] instantáneas más egoístas. Las mismas, que crean una ilusoria imagen, en la que el concepto soledad, no tiene cabida […]

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[…] una relación, ya sea de amistad, de amor, fraternal, o afectuosa, hay que realizar un verdadero ejercicio de interiorización y centrarse, concentrarse en uno mismo, para conseguir transformar esos sentimientos, que podríamos definir como adversos, en […]

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[…] La sabiduría son los días de lluvia, los días grises, los días en los que te invade la melancolía y te sumerges en las tinieblas, en las profundidades de la soledad. […]

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[…] con ordenar nuestro mundo, antes de desordenar otros, sea […]

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Amaia
enero 23, 2017

La soledad por decisión propia no es mala. No todo el mundo sabe disfrutar de la soledad cómo momento de reflexión y de enriquecimiento personal. Siempre hay alguien que «no sabe estar solo» que se niegan a dejar ir aquello que les hace daño solo por miedo a este estado de reflexión.
Cuando la reflexión te hace crecer como persona y te ayuda a valorar los gestos y los momentos que te brinda la vida incluso las personas que merecen la pena.

( vuelves a dar en el clavo)

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    Estoy de acuerdo, no todas las personas son capaces de disfrutar la soledad y utilizar la situación como crecimiento personal. Hay que tener en cuenta, que hoy en día, existen múltiples distracciones, muchas de ellas superfluoas, que dificultan esa capacidad que comentábamos, sin olvidar la propia educación. No nos educan para saber quiénes somos, lo que queremos realmente y de lo que somos capaces.

    Una vez más, gracias por tu comentario-reflexión Amaia.
    Me resulta muy enriquecedor, un saludo y espero volver a verte por el blog…

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