Desarrollo Personal,  Mi fábrica de (los) sueños,  Reflexiones

Haz de los sueños una realidad

Una vez, deje de creer en los sueños, hasta que me di cuenta, que no son lo que sucede a media noche cuando se apaga la luz, se cierran los ojos, y tu mundo cambia para transformarse en uno diferente, lleno de magia y fantasía en el que cualquier cosa puede suceder.

No. Eso simplemente es el subconsciente, jugando con nuestros recuerdos, deseos y miedos más profundos, mezclados entre si con las emociones más remotas, ocultas e intensas de nuestra memoria.

Y es que existen diferentes tipos de sueños, que se pueden dividir o catalogar en distintos apartados. Algunos tienen que ver con la familia, otros con la salud, el trabajado, la vida social… O el tan temido y deseado amor. Diferentes categorías al fin y al cabo, pero en todas ellas nos gustaría triunfar o, simplemente, no salir «mal parados» ¿Verdad?

La parte positiva, es que en el mundo de los sueños todo está permitido, sí. ¡Sueña todo lo que quieras y necesites! Para soñar, no es necesario nada más que tú propia imaginación. Pero si lo que quieres es cumplir «esos» con los que tu imaginación fantasea, entonces te puedo garantizar que simplemente con soñar, no es suficiente.

El deseo desenfrenado por una primitiva, quiniela o Euromillón, no sirve de nada más que para engañar a tu mente durante unos escasos segundos fantaseando con vidas llenas de lujo y lujuria. Tampoco tienen que ver con un idealizado amor fortuito que espera en una estación de los años cincuenta llena de encanto, ni con el famoso flechazo de Cupido en el corazón, o la media naranja, no. Porque la estación perfecta, está donde tú decidas detenerte y crear esa parada de ensueño; el flechazo del carismático ángel, en ocasiones da en el corazón, sí, como es su cometido, pero también lo atraviesa hasta alcanzar la espalda cual puñal traicionero e inesperado; ¿y la naranja, que sucede con la naranja? Pues que muchas veces, simplemente es agria.

«Los sueños son dulces pero, sin llegar al nivel de pesadilla, también pueden ser amargos.»

MiFaDeLoSu

El sueño del amor, se construye día a día, se trabaja y se pelea como cualquier otro sueño de distinto ámbito de la vida. Porque los sueños, no tienen que ver con la fortuna, el «simple» deseo o la casualidad, no. Los sueños necesitan algo más para que se materialicen. ¡No te engañes! Los sueños son otra cosa. Los sueños, son las metas, retos y objetivos que te marcas en la vida. Pueden ser grandes, enormes, pero también pequeños o minúsculos como las ilusiones por las que te levantas cada mañana a pesar de tener un mal día.

Y es que en el mundo de los sueños, estos, no se cumplen de repente una mañana al levantarte, no. Ni siquiera cuando encuentras un trébol de cuatro hojas en un jardín inexplorado y pides un deseo con ilusión, como si en un niño te hubieras convertido. Los sueños, solo se materializan si luchas, peleas y te sacrificas por ellos. Los sueños, solo conocen de sudor, lágrimas y altas dosis de constancia, esfuerzo y sacrificio. Los sueños sólo están destinados a las personas que con pasión, corren sin cesar tras ellos. A los que se aventuran sin miedo a caer una y otra vez, a aquellos que de cada derrota son capaces de sacar una victoria, la mayor de las victorias.

«Te voy a contar un pequeño secreto: Para cumplir tus sueños, tan solo tienes que visualizarlos primero y luchar por ellos después.»

MiFaDeLoSu

Lo que te puedo asegurar, es que no he conocido a nadie que desde la comodidad de su cama, haya conseguido alcanzar un único sueño. La manera de llevarlos a buen puerto, es levantarte cada día como si fuera el último; esforzarte y trabajar. Poner lo mejor de ti mismo en aquello que te apasiona, entregar tu alma e imponer la esencia que tanto te caracteriza , sin importar nunca, lo que puedan pensar u opinar los demás.

Porque los sueños surgen en la imaginación, sí, pero si no ponemos en marcha la maquinaria, engranamos cada elemento, y nos preocupamos por fabricar sueños, los mismos, no servirán de nada.

¡Hay que tener muchos sueños, multitud de ellos! Porque algunos se quedarán en el camino: Nunca se cumplirán; o en mitad del mismo, se truncaran. Otros quedarán en el tintero, para pasar a ser un recuerdo fugaz de lo que una vez quisimos en nuestra vida. Pero sin embargo, un número determinado de ellos, se harán realidad. Y solo por una pequeña parte de ellos cumplidos, merece la pena seguir soñando.

Así que no tengas ninguna duda, y ¡Empieza a fabricar sueños!

 

Carlos Ramajo para –MiFaDeLoSu

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